El modelo agropecuario-exportador
Autor: RUFINO PÉREZ
Con la denominación modelo agroexportador, o agropecuario exportador, se conoce a una etapa de la historia económica de nuestro país que -dependiendo de los autores que tomemos- transcurre entre 1862, o 1880, y 1930. Si bien la denominación "agropecuario-exportador" pareciera poner énfasis solo en la faceta de la exportación, lo cierto es que también las importaciones ocupaban un lugar preponderante en las relaciones de intercambio.
En lo esencial, el modelo agropecuario-exportador consistía en producir y exportar materias primas:
- Provenientes de la ganadería: lana, carne ovina -y vacuna -congeladas y/o enfriadas-;
- Provenientes de la agricultura: cereales -principalmente trigo, cebada, avena, entre otros- y oleaginosas como el girasol;
- Provenientes de
la explotación forestal: tanino,
rollizos y madera aserrad
Parte del dinero obtenido por las ventas se desinaba a la importación de maquinarias e implementos agrícolas, ganaderos y forestales. También se importaban recursos financieros, es decir: dinero (en concepto de préstamos) para invertir en los procesos productivos o de inversiones directas por parte de empresas extranjeras. Algunos autores -como Mario Rapoport- incluyen entre los rubros importados a la mano de obra extranjera, es decir a los inmigrantes.
Debemos aclarar que no solo Argentina dependió de sus exportaciones
hacia fines del siglo XIX y parte del siglo XX. El “modelo exportador-importador”
fue la estrategia de acumulación a la que adhirió la mayoría de los países de América
Latina, Asia y África en el período antes mencionado. El principal destino era
Gran Bretaña, aunque también de Bélgica, Francia, Alemania y después de la
primera Guerra Mundial, los EE. UU.
En ese contexto de incorporación de los países latinoamericanos al mercado mundial, según Alonso, Vázquez y Giavón (2005: 67), existieron tres formas o modelos agroexportadores:
- Economías exportadoras de productos agrícolas de clima templado: este grupo estaba compuesto por países como Argentina y Uruguay. La expansión de la producción cerealera y de ganado -ovino y vacuno- permitieron exportar grandes cantidades de carne y trigo. Este crecimiento se basó en el uso extensivo de la tierra y los productos debieron competir con la producción interna de los países industriales europeos y de las antiguas colonias británicas como Estados Unidos y Australia. En síntesis, podría decirse que se transformaron en extensiones ultramarinas de la frontera agropecuaria de los países industrializados.
- Economías exportadoras de productos agrícolas de clima tropical: Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela, parte de México, América central y El Caribe tuvieron este tipo de integración al mercado mundial capitalista. El azúcar de caña, el cacao, el café y el tabaco eran los principales productos destinados a la exportación. Estos productos debieron competir con áreas coloniales europeas y la región esclavista del Sur de los Estados Unidos.
- Economías exportadoras de productos minerales: Chile, México, Perú, Venezuela y Bolivia fueron redefinidas a partir de sus posibilidades de producir minerales no ferrosos -requeridos por las nuevas industrias-, especialmente el cobre y el estaño. Más tarde, cobró importancia la extracción de petróleo.
Cuestiones a resolver
La integración de nuestro país al mercado mundial
exigía solucionar un conjunto de problemas que nuestro país arrastraba desde
los primeros años de su vida independiente. Entre esos problemas se
encontraban: la baja densidad poblacional, la escasez de capital físico y
capital financiero para invertir en infraestructura y las cuestiones
limítrofes con los países vecinos (estos temas serán abordados en otros apartados).
Los tres pilares del modelo agroexportador
Mediante
su inserción como proveedora de materias primas de origen agropecuario,
nuestro país logró hacia fines del siglo XIX una expansión inusitada en
términos cuantitativos, lo que posicionó al país entre las economías de
mayor crecimiento del mundo. “Esta
expansión estaba basada en una peculiar dotación de factores propios y
ajenos:
grandes recursos agrícolas (sobre todo en la Pampa húmeda), capitales externos
y amplias masas de población inmigrante” (Rapoport, 2006 186).
Como material complementario sugerimos el capítulo 5 del ciclo "Ver la historia: 1880-1916. El orden conservador", conducido por Felipe Pigna - Canal Encuentro HD. Para ingresar haga clic en el siguiente link: https://youtu.be/oD96zMG4p2w
[1] Alberdi, J. B., Bases y
puntos de partida para la organización política de la República Argentina”,
en Botana, N. (1997). El orden
conservador. La política argentina entre 1880 y 1916. Ed. Sudamericana. https://bcn.gob.ar/uploads/Bases Alberdi.pdf
[2] Ídem. Pág. 45
[3]
La expansión de la
red ferroviaria en nuestro país, en el periodo 1857- 1930, es el siguiente: 1857: 10 km.; 1887: 6700 km;
1900: 16000 km; 1914: 35500 km; 1930: 38634 km. (Ferrer, A. op. cit. p 95).

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